sábado, 24 de noviembre de 2018

BEBIDAS- VIÑEDOS

BEBIDAS Y VIÑEDOS DE ICA

Ica atesora muchos secretos encajonados por el desierto y los primeros contrafuertes de la cordillera de los Andes. En el valle, por citar solo un caso, hay un buen terroir, donde abunda buena uva para elaborar pisco y vino. Y es ahí donde se cosecharon los primeros viñedos de Sudamérica que trajeron los españoles desde el otro lado del Atlántico, antes de ser llevados, tiempo después, hacia Chile y Argentina.


A pocas horas de Lima, estas áreas soleadas gran parte del año son un destino ideal de fin de semana para recorrer bodegas pisqueras, disfrutar de una cocina auténtica y descansar en Huacachina, el último oasis del desierto iqueño, así como en Viñas Queirolo, el primer hotel rodeado de viñedos en pleno valle.
La Hacienda Tacama es emblemática y una de las más antiguas del país. La casa hacienda fue parcialmente restaurada, después del terremoto del 2007, y aún se pueden hacer visitas, que incluyen una estupenda vista de los viñedos desde su torre.

La historia de la hacienda está ligada al mítico marqués Francisco de Caravantes, quien, según varios historiadores, trajo las primeras uvas a Perú provenientes de las Islas Canarias a mediados del siglo XVI. Tacama, desde entonces, ha producido vinos y piscos.

Ya en el siglo XX la empresa inició un acercamiento con la tecnología vitivinícola francesa. Como resultado, se empezó a producir vinos con cepas de Francia. “En 1984, Tacama introdujo la cepa petitverdot a Perú”, recuerda Frédéric Thibaut, el enólogo residente galo de la hacienda. Hoy en día ofrece buenos vinos. “Tacama fue afectada más por la Reforma Agraria que por las guerras que tuvo el Perú”, sentencia Pedro Olaechea, cabeza de la familia que ha regentado esta hacienda desde 1889.

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